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TRATAMIENTOS  

REIKI Y FLORES DE BACH

Son muchas las herramientas con las que contamos para conservar la salud y desarrollar nuestra conciencia en una senda infinita de acercamiento a la Energía de la que partimos y que nos forma, así como también para lograr establecer nuevamente la armonía y la salud cuando la perdimos. 

Esas herramientas se diferencian, entre muchas otras cosas, porque actúan desde distintos planos.

Están las que actúan desde el plano material, sólido: a través de preparados medicinales, por ejemplo, o drogas que expanden artificialmente la conciencia; las que actúan desde  lo energético, utilizando una sustancia como vehículo (en esta categoría están las esencias florales); las que no utilizan vehículo para llegar,(el Reiki pertenece a este tipo). 

El  sistema floral del Dr. Bach, utiliza el agua como vehículo de la energía de determinadas flores. No es el agua, ni la sustancia flor la que funciona reestableciendo la armonía, sino la energía que queda “almacenada” en ese vehículo líquido. Esta característica es la que define al sistema como energético: actúa desde la energía y se dirige a los planos energéticos sutiles del ser que lo toma. 

El Reiki prescinde de vehículos físicos que deban ser incorporados  por el ser (agua, sólido, etc.), sólo requiere un canal ,que colabore en el redireccionamiento de la energía que perdió su  curso, se bloqueó o fue negado su acceso en los cuerpos de quien recibe Reiki.

Ese canal es una persona que recibió ella misma la certeza interna de poder ser vehículo de esa energía para poder colaborar con quien lo requiera.

En una sesión Reiki, la Energía Sagrada ingresa en la persona que se ofrece como canal y a través de ella, lo hace en  la persona que requiere de esta sanación. 

Desde distintos lugares ambos sistemas apuntan al reestablecimiento energético de la persona. Esto se diferencia, por ejemplo, de los sistemas que buscan reestablecer el equilibrio químico, etc. 

El sistema Reiki y el sistema floral de Bach son compatibles en su propósito y también desde el plano desde donde actúan.  También lo son en su concepción del hombre, su cosmovisión es afín y es ésta la compatibilidad más importante 

En una sesión Reiki, la voluntad del que oficia como terapeuta no debe incidir ni trabar la dirección de la energía. Sólo somos canal de ella y ella acude donde es necesario, a través  de la receptividad del paciente. Una vez que éste accede a ella, la energía restaura, acomoda, reestablece; y a partir de ésto se evidencia un mayor bienestar y salud.. 

El sistema Bach actúa con esa energía diferenciada en 38 esencias, registrando cada una de ellas una acción específica.. Podemos imaginar cada esencia floral como un rayo particular de un gran foco que las contiene a todas; ésto es, como si la suma de todas esas esencias conformaran el rayo único con el que Reiki opera. 

En la práctica clínica, compatibilizar estas dos herramientas es muy beneficioso y acelerador de los procesos sanadores.

El efecto sinérgico de estas dos terapias se hace notar en breve tiempo, de manera sutil y constante, permitiendo un avance en la comprensión de los propios proceso internos. Esta comprensión y toma de conciencia va permitiendo que la energía continúe fluyendo, sin trabas, cada vez en niveles más profundos y también más arcaicos, sanando como consecuencia, en todos los niveles del ser. 

Mientras la energía floral opera, distribuyéndose por todos los cuerpos y sanándolos, la energía Reiki  potencia ese accionar.

La acción de las esencias florales, según la preciosa descripción del mismo Dr. Bach, actúa disolviendo los bloqueos, como el sol derritiendo la nieve; con esa suavidad y esa inexorabilidad propia de lo auténtico.

Esa acción de disolver bloqueos que obstaculizan el contacto con el alma y sus designios, nos hace crecer, madurar, poner en acción nuestras potencialidades y nuestros más genuinos deseos que vinimos a concretar en este plano de existencia.

¿Qué nos dice un síntoma?

Un síntoma es  un mensaje encriptado cuya clave sólo conoce quien lo padece.

Sin embargo hay cosas en común entre un síntoma y otro.

El síntoma siempre se padece, implica sufrimiento, deseos de evitarlo. Se vive como algo extraño a uno.

Pero la otra cara del síntoma, refiere a algo no dicho que puja por salir a la conciencia, por ser reconocido en su verdad. Para que su sentido deje de ser inevitable, es necesario conocer estas dos fases y desarmarlo. 

María, 58 años, viuda, 1 hija de 32, ama de casa.

María consulta por jaquecas , dolores en el pecho y un cansancio que la inhibe de realizar cualquier trabajo.

Relaciona sus síntomas con  la tristeza por la pérdida del marido 8 meses atrás.

Idealiza esa relación. Recuerda que fue su primer pareja, “estuve con él desde jovencita”, y que nunca discutieron. Desde que él murió no sabe que hacer con su tiempo, “siempre lo atendí a él”.

La primer sesión habla continuamente, relatando historias de su marido, donde él aparece como un ser sin errores, muy bondadoso y querido por todo el mundo. Desarrollaba actividades políticas y su ausencia en esa institución, es irreparable. 

Habla de su padecimiento como algo externo a sí misma y pregunta  “¿qué va a hacer para curarme?”

“¿cuánto tiempo necesita para curarme?”.

No quiere recibir Reiki en esa sesión y le prescribo  Agrimony y Centaury, para que actúen  disolviendo los bloqueos que le impiden expresar sus verdaderos sentimientos y  correrse del lugar que ocupa  en relación  con su marido.

La siguiente sesión cuenta que estuvo toda la semana llorando, sin ganas de levantarse y que siente que no atendió bien a su  marido cuando estaba enfermo.

A la fórmula floral anterior le agrego Pine para disolver la culpa por sus sentimientos ocultos respecto al marido

A medida que el tratamiento avanza, ella va reconociendo más sus necesidades y deseos;

Recibiendo Reiki entra en un estado de relax muy profundo. En una  sesión dice “en realidad mi marido fue una mala persona y yo me arrepiento de no haberle sido infiel”. Relata una vida de dolor, sosteniendo la pareja con un hombre alcohólico y violento.

¿Por qué María  tuvo que padecer una convivencia en que fue maltratada y humillada? ¿Por qué no desarrolló sus capacidades y sólo se dedicó a servir a una persona a la  que internamente comenzó a odiar?

 En sesiones siguientes María disuelve aún más sus bloqueos, logrando una imagen distinta de sí misma y relacionándose con el ambiente en forma más creativa; decide aceptar un trabajo de medio turno en una inmobiliaria a pesar de decir no estar capacitada para hacerlo.

La aceptación de este desafío la ayuda a valorar mas su capacidad y a disfrutar de lo que hace.